Igual que los huesos para el cuerpo humano, que el eje a la rueda, que el ala para el pájaro y el aire al ala, la libertad es la esencia de la vida.
José Martí.
Los derechos individuales del hombre expresados y reconocidos por la comunidad internacional, signataria de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el sistema de las Naciones Unidas, se han convertido desde su proclamación en un estandarte académico, retórico y de manipulación política de los Estados, pues cada día se ignoran o violan con cierta o total impunidad.
Los derechos humanos-aun en la actualidad-son un dogma a imagen y semejanza de los intereses de los gobiernos totalitarios, teocráticos, y hasta de las democracias que en principio todos están de acuerdo con su proclamación y reconocimiento, pero no destinan los recursos económicos, humanos, materiales y no cuentan con las legislaciones que los respalden y las instituciones apropiadas para garantizar su cumplimiento.
En realidad cada país ajusta su legislación de acuerdo a su conveniencia o tradición para acatar, pero no cumplir, el sagrado deber de entender al pueblo soberano como fuente real de derecho y de poder, al tiempo de reconocer en el ciudadano como principio y fin de su gestión.
Hay gobiernos amigables con los derechos humanos, facilitadores del estado de bienestar individual, sin embargo se convierten en castradores de las libertades fundamentales y colectores de privilegios para la clase gobernante.
Irán, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Rusia, Corea del Norte, China, Cuba, por citar algunos ejemplos prohíben la libertad de prensa, el acceso a Internet, colocan filtros para sensurar contenidos, programas piratas para acceder a información confidencial de los internautas.
Otras potencias occidentales-comenzando por Estados Unidos-trazan fronteras, discriminan a los inmigrantes indocumentados, cuando todos somos ciudadanos del mundo.
Países ricos no hacen todo lo posible para dar garantía de acceso universal al empleo, educación y el cuidado de salud de calidad.
Los gastos que crecen como la espuma son los militares, se destinan los fondos públicos a sufragar guerras para aplastar enemigos reales o imaginarios, también para complacer intereses especiales,
Organismos internacionales, con fachada diplomática, como la ONU, la OEA y otros en el viejo continente Europeo hacen mas ruido que obtener verdaderos resultados vinculantes y obligatorios para todos países para que respeten los derechos humanos en sus países.
La humanidad espera-como por las “Calendas Griegas” por un compromiso real producto de cualquier foro internacional que establezca el estudio obligatorio en las escuelas públicas y privadas de todos los países del mundo-como parte de la formación cívica del educando y ciudadano del futuro la Declaración Universal de los Derechos Humanos, para así dar al menos un primer paso para que deje ser papel entintado y se convierta en conocimiento de dominio público que pueda ser una guía para exigir a los partidos, los políticos y gobiernos hechos y no promesas.
Aunque florecen ONG, Centros de Estudios Avanzados en Derechos Humanos, cátedras universitarias y otras organizaciones de la sociedad civil-a nivel mundial-en realidad aunque hemos tenido notables progresos, el contenido de tan importante compendio de derechos individuales sigue en la oscuridad.
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