La historia de una ciudad, incluye su religión, puede contarse por sus mitos, los bailes, cantos, y calles. También por sus casas o por su gente, quienes disfrutan de esa trascendencia que generara la ilusión colectiva de vivir en una ciudad casi mágica o peculiar allende a la bahía. Un pueblo casi dentro del mar.
Así piensan muchas personas que habitan en el ultramarino poblado de Regla, hermoso terruño, encantado por sus épicas leyendas. Ciudad que tributa como ninguna otra, una extravagante pieza al folclor de San Cristóbal de La Habana la capital de Cuba, la mayor de las Isla de la Antillas.
En un toque de tambor bata a Yemaya- deidad africana equivalente a la virgen cristiana de Nuestra Señora de Regla-pude ver como los lugareños se acercaban a un gigantesco altar donde abundaban flores, cocos, y “cualquier otra cosa santa que aquí se puede ofrendar” como decía el negro viejo Nicolá.
En el fiestón sonaron los caracoles, llovían las peticiones, las reverencias, los juramentos y el pedir consuelo para todos los males. Se imploro al cielo, entre gajos de hiervas aromáticas. Revoloteaba el agua para despojar a los que estaban en el rito, y hasta se imploro por la mejor salud para una enferma anciana postrada en una silla rota en el portal de la humilde casa.
Allí pude conocer a una gran cantidad de Reglanos que practican la religión bien conservada por los descendientes de africanos de verdad.
Para la ocasión. No hay mejor guía que KIKI una negra flaca. Mitad serena, mitad en trance, quien se presento ante mi diciéndome: “Yo soy firme, de piel que no destiñe, pues no esta tizna. Nadie me conoce por mi nombre- en esta comunidad y a mi…me da iguá”
Durante el bembé casi todos se acercaban a KIKI, en busca de un buen consejo y derroche de sinceridad. La negra-como un imán-atrae a todos con sus ojos, muy brillosos, sabe Dios por que será... Mantuvo siempre su andar “para aquí y para allá. Ha encarnado la esencia de ese santo que tiene hecho: Elegua.
La fiesta y la celebración se sofocan y va adquiriendo colorido e intensidad. El conjunto reglano Los Guiros de San Cristóbal- con su música tradicional interpretan cantos de los ñañigos, santeros y abacua. Sus ritmos contagiosos ponen a toda la gente a baila. KIKI la anfitriona durante la ceremonia pone lo demás.
Invita a los visitantes a comer de la cazuela prestada, carne de puerco, moros y cristianos, viandas y ensalá. "Que no se quede sin comer nadie, pobre-pero primero muerta-que despretigiá"
Kiki, se distingue en el baile. Es guia.Ya sea cadenciosa con un guaguancó, una rumba o los movimientos de caderas que se improvisan-para gozar- en una fiesta de verdad.
De momento y sin nadie esperarlo, KIKI se arrodilla en el altar, pide a media lengua, en un idioma difícil de identificar. "Pido coño por todos, para mi misma, y para el descanso en paz de los que están en el mas allá"
Predomina en el altar el sincretismo entre santos cristianos, santos mulatos y negros, la calabaza, los platanos la maraca y todo lo demas. Sobresale la humildad en el trono azul y blanco-el cual tapiza el altar-rodeado de dulces caseros, frutas, luces y dinero servido en una copa dedicado a: YEMAYA.
La escena es singular. En las cuatro esquinas de la casa hay vela prendida no solo a ELEGUA. también para los santos, los espíritus y para los muertos alumbrar. Es una forma de espiritualidad que cada quien escoger a quien adorar. Los hombres machos, y guapos dicen: "a cual santo rendir"
El vaso de agua en el rincón, el brindis con un trago interminable de ron barato, o alcohol de bodega colao, pasados de mano en mano-a pico de botella-para tiempo entre los aseres ahorrar.
El violín y el tambor compiten por coger su tono de sonar. Compiten, quieren su vitud sacar. Las voces se emparejan y los cantos en lengua ancestral inundan el lugar. El plumero del padrino, en señal de mando, comienza a revoletear.
ALABA EEE, bala, ala baye, guarabayo, guarabayo mi eco...e
Están cadenciosamente danzando señores y señoras, viejos y viejas con y sin bastón, jóvenes, mulatas, chinos, rubias y trigueñas, y los de la tendencia al sexo lesbiano y afeminaos. Es una escena genuinamente popular, todos unidos por una pasión, por esa creencia que los hace como humanos mejorar.
Es pura tradición de una cultura trascendental.
KIKI, con la majestad de una otrora diosa de palo de monte, me comenzó a contar los secretos que colindan en el barrio Reglado donde vive.:
El solar del 23, la calle de la patilarga, la de la ciruela, el chorizo ahumao.
Que decir del la esquina del caimán, del parque de la mandarria y del puente del ahorcao.
Y me hablo KIKI de la tierra santa de la religión solo de hombres abacua. Sitio donde están enterrados los útiles religiosos en la loma y quien sabe cuantos esqueletos más.
Conoce la negra a todos los guapos que no toman sopa, que caminan con camisa abierta, por el medio de la calle de Regla, cuchillo oculto y patilla afeita. Me hablo de hombres y mujeres buenos y de la vida fácil y del mundanal.
Como les estaba contando de KIKI hay detalles que no quiero olvidar. Esa negra nació en la loma de Regla hace más de medio siglo ya. Dice que conoció y conoce la pobreza y la falta de comida en el hogar.
KIKI durante la conversación regresa a su infancia con su pa” adelante y su pa” atrás.Con nostalgia nos cuenta cuando pequeña la rallaron en la muñeca-debido su credo-con cuchilla de afeitar GUILLET y su herida infestá.
Busco la familia consuelo en los santos, para que desde el cielo les mandaran lo que los hombres en la tierra no le ayudaban a alcanzar.
La oportunidad de estudiar que tanto me gustaba dice KIKI, con voz apagada y lagrimas por estrenar. La taquigrafía y la máquina de escribir que de veras me fascinaban” Pero la situación estaba tan dura que nunca pude terminar”.
Su padre era estibador en los muelles del Puerto de Carenas, que esta al pasar-en lancha-al otro lado de la ciudad. Doblo el viejo duro el lomo de reten o de caballo, para cuando alguien faltara el poder laborar.
KIKI comenta con voz de carnaval: Lo mejor es que me trague la lengua, pues soy un poco desboca. Nos dijeron que con este sistema todo cambirá, y la cosa esta peor y erredá.
Te recuerdo-dice KIKI-que también soy madre de una numerosa prole y te digo cariñosamente que no me jodas más porque me voy a darle comida al santo, y también a bailá.
Muy avanzada la noche y la fiesta casi a la hora de terminar. Me acorde que de KIKI todavía no conozco su verdadero nombre, lo cual a esa hora me dejo de importar.
Mientras se retiran los invitados, KIKI no tiene para cuando acabar. Esta contenta... cantando, bailando y repitiendo: "Que siga la fiesta hasta el amanecer"…."Vamos todos a bailar. Soy religiosa",…. "tengo hecho: ELEGUA"
Me gusta esta tierra y que viva: YEMAYA.
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