Unos sesenta mil cubanos que viven en los Estados Unidos enfrentan un "limbo migratorio" pues tienen una "orden final de deportación" de inmigración o un juez, para ser enviados a la Isla, cuando el gobierno comunista y promotor del terrorismo los acepte en negociaciones tras bambalinas entre la tiranía de Raúl Castro y el gobierno de Barack Obama.
Las causas de su deportación tienen varios orígenes, desde la comisión de delitos de toda índole, la clasificación por las autoridades de inadmisibles debido al pasado criminal en Cuba,
Integran la "lista negra" hasta personas inocentes condenados-en ausencia-por no asistir o llegar tarde, él o su abogado a una cita ante un juez de inmigración.
El cambio de la regla vigente de "supervisión" bajo el gobierno del presidente Barack Obama impone a los cubanos que residen-en el Sur de la Florida-con orden de "supervisión" reportarse cada tres meses o menos a la cárcel
Krome en Miami Dade, un complejo de hormigón, cámaras de vigilancia, cercas y alambres con facha de fortaleza.
Ese gran número de cubanos (unos 60 000) tienen más obstáculos que vencer, que le tocan entre otras cosas profundamente el bolsillo:
Sacar un permiso de trabajo anual.
Licencia de conducción por igual período,
La orden de supervisión en muchos casos generalmente tienen una prohibición que les impide salir del Estado.
No pueden reingresar a los Estados Unidos si visitan a otro país.
Es decir que ese grupo de hombres y mujeres han tenido que ser ciudadanos de quinta categoría en Cuba y en los Estados Unidos y técnicamente se violan los derechos humanos fundamentales en ambos países, por los dos gobiernos, al
prohibirles la libre circulación.
Entre esos poco afortunados cubanos. Hay un grupo numeroso que nunca han podido tener un día en corte delante de un juez para pedir perdón o probar su inocencia.
Su deportación se produjo cuando llegaron tarde a una cita de inmigración o no asistieron, otra causa es no recibir la citación judicial pues llego a una dirección diferente a donde vivían,.
Otro argumento no tenido en cuenta-en muchos casos-por las autoridades de inmigración es el hecho de que los cubanos recién llegados a Estados Unidos, vienen carentes de información de este país debido a la cesaura castrista. Muchos, acostumbrados a vivir en un país (Cuba) sin orden ni ley, que le dieron la oportunidad-de pensar una vez en el exilio-que podían sacar otra cita en caso de no poder asistir al juicio con inmigración.
Lo que une a todos esos cubanos con “orden final de deportación” es su esperanza de recibir un trato diferente de la administración demócrata de Barak Obama, porque con una orden ejecutiva debe y puede dársele el privilegio de adquirir la residencia permanente de los Estados Unidos y terminar con esa grave herida en la conciencia de la comunidad cubano americana que vive el los Estados Unidos.
Cuando el actual presidente de los Estados Unidos, Barak Obama fue nominado como candidato demócrata a ocupar la Casa Blanca-mantuvo durante la campaña-un discurso donde se destacaron las promesas de reformas-en el primer año de gobierno-en temas como la educación, salud e inmigración.
El futuro presidente pudo sintetizar con una sola palabra la aspiración de más de doce millones de hispanos indocumentados: Cambio.
También los cubanos reportables y sus familias, abrazaron la esperanza de que finalmente una política humana y comprensible se aplicara a los nacidos en Cuba y que son exiliados en los Estados Unidos.
Esta nación debe evaluar-comprensivamente-la diferencia cuando se deporta a una persona a cualquier país de América Latina o el resto del mundo, donde la reinserción a sus familias y la sociedad transcurre de forma automática y normal como caracteriza a las democracias, comparándolo con enviar a un cubano deportado al apetitoso aparato represivo de la tiranía de Fidel y Raúl Castro.
Para la mentalidad de la gerontocracia totalitaria de los Castros ellos son: Cuba, o el país como hacen llamar. Salir de la Isla por más de 11 meses, y residir en el extranjero significa ser un enemigo de la nación, un traidor, un gusano y toda una farsa de adjetivos que no dejan de tener graves consecuencias para quienes son victimas del sistema castrista deportados de cualquier país, pero especialmente de los Estados Unidos.
Si la Casa Blanca regresa a la Isla a un cubano, todos los calificativos anteriores tienen una carga real de sufrimiento para el deportado tales como: interrogatorios, prisión, torturas, encarcelamientos, inducción de enfermedades y peligro para sus vidas, por la arraigada vocación de la tiranía por los maltratos, represión y hasta fusilamientos de tipo "ejemplarizante' desde hace más de medio siglo.
Los cubanos y sus familiares también carecerán de estudios, pues la universidad es para los revolucionarios, no tendrán asistencia sanitaria apropiada, porque las pocas medicinas en las instituciones de salud en Cuba son para la élite militar y política y no se pueden desperdiciar en contrarrevolucionarios.
A los deportados les faltara vivienda porque el parque inmobiliario en Cuba esta colapsado. No tendrán trabajo porque la economía esta paralizada, fracasada y en ruinas y el aparato represivo se encargara de bloquear cualquier intento de acceso a un empleo de aquellos no "confiables" porque se priorizan beneficiar a los militantes del Partido Comunista, la Unión de Jóvenes Comunista, desmovilizados de las FAR y el MININT y los simpatizantes del régimen.
La comunidad cubana debe apoyar acciones reclamando a todos sus legisladores legisladores, congresistas, oficiales electos, organizaciones políticas del exilio y religiosas y ciudadanos de bien de la comunidad, quienes deben trabajar en codificar en la ley inmigración (como se logró con el embargo por Lincon Diaz-Balart) que especifique que mientras en Cuba no se cambie la tiranía por la democracia no deben deportar a ningún cubano a la mayor de las antillas.
El principio humano y ético que debe caracterizar el "cambio" de la administración del presidente Obama- en materia de inmigración de los Estados Unidos para lidiar con las personas de origen cubano que han cometido crímenes y pagaron sus errores en las cárceles-debe ser la voluntad política de reasimilar a los cubanos, no separarlos de sus familias-donde en muchos casos tienen esposas, hijos, nietos ciudadanos americanos.
Repito en alta voz: "reinsertarlos y ayudarlos a reincorporarse a esta gran nación" es lo justo y humano. Porque en realidad, excepto las tribus de indios nativos todos somos inmigrantes, pues Estados Unidos de América no es un país cualquiera, es un sueño de libertad y justicia.
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