La última víictima de la mortal enfermedad hizo sonar las alarmas sanitarias en la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuando las autoridades Chinas reconocieron que la jóven de 19 años Huang Yanging falleció como consecuencia de la gripe aviar.
La cifra de personas que han dejado de existir desde el 2003 fecha en la cual apareció la enfermedad alcanza la cifra de unas 247 personas en todo el mundo, de ellas 21 son Chinas, país que no reportaba decesos desde últimos
nueve meses.
Las medidas para erradicar la enfermedad en el país asiático tienen que ser intensivas debido a que esa nación tiene el mayor inventario de aves del planeta.
Entre las acciones emergentes figuran el cierre de los mercados de aves de Hebei, al tiempo de desinfectar las instalaciones, con el propósito de cerrar el paso a posibles brotes de gripe aviar que causarian graves daños a al país y sus vecinos, sin
contar el impacto en la dieta alimentaria de su población que durante décadas ha rozado la hambruna.
En todo el mundo han sido sacrificados millones de aves contaminadas con la gripe aviar, tratando de detener el avance de la cepa HSN1, la cual es difícil contraer por el ser humano, pero cuando se contagia su efecto es letal.
En los Estados Unidos las autoridades de salud y de comercio han intensificado los controles sanitarios de los alimentos importados, pero ningún país puede sentirse inmunizado ante la mortal amenaza.
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